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Así suena ‘Super Sangre Joven’, el esperado álbum debut de Duki

Quién estaba hace poco menos de dos años batallando en las plazas con su freestyle llevará ahora a los escenarios con su nuevoálbum

No hay dudas. Super Sangre Joven, el álbum debut de Duki, editado bajo DALE Play Records y su propio sello SSJ Records es uno de los discos más esperados del año. A sus 23 años, después de agotar un Luna Park en 2018, girar por el mundo durante 2019 y encabezar el festival de trap más grande de la región, el rapero rompió con el hermetismo de su ansiada ópera prima esperada tanto por fans como melómanos y periodistas.

El comienzo de Super Sangre Joven pone a prueba hasta al más acérrimo fan del artista nacido en el barrio porteño de La Paternal, que ya desembarcó en México, España y Estados Unidos. Por fuera de su talento natural -y casi vomitivo- para fabricar estribillos, el mundo creativo de Mauro Lombardo nace en la experimentación y en la interpelación al propio género que lo vio nacer. “Te traje flores”, el track de apertura, no es una amena bienvenida, sino más bien la entrada a un mundo del que no hay salida.

La canción inicial contrasta con “It’s a vibe”, el segundo tema y único que se entrega al reggaetón de pura cepa. Fue gestado en un viaje a Miami, y cuenta con las colaboraciones de C.Tangana, Khea y Leebrian. Allí, Duki arma un dream team y le da rienda a su voz desnuda, sin autotune. 

Luego, el primer volantazo. Si, claro que Duki es latino pero antes es Argentino, y el trap nacional siempre miró hacia el norte. Es hora de la ya conocida “Hitboy” feat. Khea. Junto a “Trap N’ Export” o “Quavo” (canciones de #ModoDiablo). Aquí encontramos a un Duketo más cerca de los mundos de Travis ScottMigos o Lil Pump.

El brillo regresa en “Señorita”, donde despliega un registro y flow nunca antes escuchado. Su versatilidad hace mella sobre un beat influenciado por Daft Punk The Weeknd, donde relata una historia de conquista. Obliga a una segunda escucha, un poco por su adictiva melodía y otro porque pareciera incluir su propio remix dentro, algo así como una pileta dentro de un océano. 

“Me gusta lo simple” junto al rapero mexicano Alemán, mantiene algo de la esencia R&B que trae “Señorita” pero juega en otra cancha. Aquí, se sube con autotune y libre de prejuicios sobre un boombap que invita a bajar las ventanas del auto y dar luz verde al relaje. Y si algún fan de la primera hora extrañaba al Duki de “She Don’t Give a F.O.”, aquel de las cuerdas vocales quebradas y con las emociones a flor de piel, se lo puede encontrar en “Perdón”. Es lógico si pensamos que el track comenzó a gestarse 2018, previo a su primer gira por España, aunque terminó de cocinarse en 2019. A pesar que tomó tiempo publicarlo, revela que previo a la explosión mainstream del trap, el cantante y sus productores ya estaban experimentando en la fusión con el tango.

Y de Carlos Gardel a la salsa con a “A punta de espada”, el último adelanto del álbum antes de su lanzamiento. Con la participación de su hermano cultural Ysy A, la canción mantiene la esencia de la frescura con la que se grabó. “Clavo el estribo de una, siempre tiene primeras tomas muy frescas, son pocos los que pueden hacer eso”, explica Ferlaflame testigo de aquella ocasión. “Fue impresionante como se subió a la base. Era un beat algo más experimental, donde se usó un sample de una salsa colombiana. Se convirtió en una salsa futurista”, agrega Oniria productor de la pista. El descaro con el que se grabó se refleja hasta en los apoyos, tanto en los de Ysy para las barras de Duki como viceversa. Pareciera que los raperos estuvieran en un cypher.  

“La jefatura”, es quizá junto a “Te traje flores” uno de los temas más ambiciosos del álbum. No solo porque tuvo que reinventarse (se filtró en redes sociales y se volvió a grabar) sino también porque Duki unió en un moombahton tres generaciones de raperos argentinos: MarcianosCrew (38 años) y Lucho SSJ (17 años).

“One million dollar” junto al italiano Sfera Ebbasta y al latino estadounidense Eladio Carrión es la canción más rockera en su esencia, al mismo tiempo que el regreso del álbum al trap que más acostumbrados nos tiene Duki. Con 4 minutos y 40 segundos es el track más largo y su cadencia prepara el campo para el cierre épico que trae “Goteo”. Con un sonido universal y una melodía sofisticada y pegadiza, se puede decir que es el track que el 2019 exigía de un artista como él. Es decir, un performer versátil que no se traiciona y desde la experimentación se exige evolucionar.

Ahora solo queda esperar por la presentación en vivo de sus nuevas canciones. En cómo quién estaba hace poco menos de dos años batallando en las plazas con su freestyle llevará ahora a los escenarios un álbum que lo muestra en su forma más pura: ecléctico y versátil, al mismo tiempo que experimental y popular.